En este momento tan singular en la vida de la Iglesia, lo más provechoso que podemos hacer es ofrecer al Señor nuestra oración y sacrificios por el buen desarrollo del Cónclave, para que los señores cardenales, asistidos por el Espíritu Santo, elijan a la persona adecuada como sucesor de San Pedro.
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tu, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.
Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.
Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.
Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.
V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.
Oración colecta de la Misa para la elección del Sumo Pontífice:
Oremos. Te suplicamos humildemente, oh Señor, que por tu inmensa piedad concedas a la sacrosanta Iglesia Romana un pontífice que te sea siempre agradable por tu santo celo para con nosotros y sea siempre digno de la reverencia de tu pueblo por su saludable gobierno para la gloria de tu nombre. Por nuestro Señor.
