
En ellos se muestra la grandeza y, a la vez, la simpleza de nuestra fe. Cuán grande nuestra Religión y cuán pequeños aquellos que viven sin ella. No olvidemos aquellas divinas palabras que nos recuerdan que «Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.» (S. Mateo 5 11-12)
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