
La pasión de nuestro Señor es el motivo más dulce y el más fuerte que puede mover nuestros corazones en esta vida mortal…allá arriba en la gloria, después del motivo de la Bondad divina, conocida y considerada en sí misma, el de la muerte del Salvador será el más poderoso para arrebatar el espíritu de los bienaventurados en el amor de Dios.