CANTO GREGORIANO Y LITURGIA

Extracto de la entrevista, realizada a uno de los profesores – Gerhard Eger – que han impartido el curso de canto gregoriano realizado en Toledo recientemente.

Fuente: Infocatólica.

» Aunque puede haber misas rezadas, es connatural que la misa sea cantada.

La misa en el rito romano (al igual que todos los ritos tradicionales de la Iglesia) es desde su origen una celebración cantada, y sabemos que por siglos los fieles participaban en este canto. No sólo el canto del ordinario, sino incluso de los propios. Aun en pueblos pequeños solía haber Scholae cantorum integradas por laicos que cantaban todos los propios de la misa y transmitían el conocimiento de este canto de generación en generación. 

Durante la Revolución Francesa, cuando las autoridades intentaron suprimir el culto católico, en muchos pueblos de Francia los laicos siguieron reuniéndose en sus iglesias al menos en las grandes fiestas para cantar el ordinario y los propios de la misa, a pesar de que no tenían sacerdotes. 

San Pío X en Tra le sollecitudini insistió mucho en la formación en el canto de los seglares, declarando: «Póngase cuidado en restablecer, por lo menos en las iglesias principales, las antiguas Scholae cantorum, como se ha hecho ya con excelente fruto en buen número de localidades. No será difícil al clero verdaderamente celoso establecer tales Scholae hasta en las iglesias de menor importancia y de aldea; antes bien, eso le proporcionará el medio de reunir en torno suyo a niños y adultos, con ventaja para sí y edificación del pueblo.»

Además hay que recordar que la liturgia no incluye sólo la Misa, sino también el Oficio Divino. En la Edad de la Fe y en los siglos posteriores en casi todas las parroquias, incluso rurales, se celebraba públicamente al menos Vísperas, y muchas veces el Oficio completo, y muchos fieles participaban cantando los salmos y antífonas junto al clero. Es triste que hoy sea tan poco común el canto de las horas canónicas, y por eso fue una alegría tan grande haber cantado Prima, Vísperas y Completas durante este curso. Fomentando la formación musical de los laicos se puede expandir la celebración pública del Oficio.

¿Por qué tantas personas se dejan cautivar por la sacralidad de la liturgia en nuestros días?

Creo que el deseo de sacralidad y trascendencia es intrínseco al ser humano. Victor Aubert explica que el hombre, mientras esté aquí abajo, sólo puede experimentar lo sacro de manera encarnada, tocando, cantado, oliendo, arrodillándose y contemplando la belleza de símbolos. La celebración solemne de la liturgia tradicional responde de manera perfecta a esta condición humana, ya que es el fruto de generaciones de católicos que la han perfeccionado, no es simplemente el producto de una comisión litúrgica. Además, muchos católicos hoy en día, especialmente los que acuden a la misa tradicional, se han convertido a la fe después de algún período de apartamiento, y por lo tanto tienen un santo celo por la tradición católica, y quieren vivirla plenamente.»

Entrevista íntegra.